Del hilo al poncho: nuestro proceso artesanal

En Calafate Austral creemos que un buen poncho comienza mucho antes de llegar al telar. Cada pieza nace de un proceso artesanal en el que la selección de las fibras, la preparación de los hilos, el diseño y el trabajo del tejedor son fundamentales para conseguir una prenda firme, abrigadora, liviana y duradera.

1. Seleccionamos nuestras lanas

El proceso comienza con la elección de las fibras. Trabajamos principalmente con lana de alpaca y lana de oveja, seleccionadas por su calidad, suavidad, capacidad térmica y resistencia.

Buscamos fibras que permitan obtener un tejido confortable, pero también suficientemente firme para soportar la tensión necesaria durante el trabajo en telar.

2. Preparamos los hilos

Una vez seleccionadas las fibras y preparados los hilados, la lana se organiza en conos, lo que permite trabajar de forma ordenada y mantener una alimentación constante del hilo durante las siguientes etapas.

Cada color debe prepararse considerando el diseño que tendrá el poncho.

3. El urdido: donde comienza el diseño

Antes de tejer es necesario preparar la urdimbre, el conjunto de hilos longitudinales que dará estructura a la prenda.

Durante el urdido se determina la distribución de los colores, las líneas y las proporciones que finalmente formarán cada diseño. Es una de las etapas que exige mayor precisión, porque una diferencia en el orden o en la tensión de los hilos puede modificar el resultado final.

La urdimbre es, en cierta forma, el esqueleto del poncho.

4. Preparación y carga del telar

Con el urdido terminado, los hilos se trasladan y montan cuidadosamente sobre el telar artesanal de dos pedales.

Aquí es fundamental mantener una tensión pareja en toda la urdimbre. Los hilos deben quedar correctamente distribuidos y preparados para que los pedales puedan separar alternativamente las hebras durante el tejido.

Todo queda listo para comenzar a construir la tela pasada a pasada.

5. El tejido en telar de dos pedales

El artesano trabaja coordinando manos y pies.

Los pedales permiten abrir alternativamente los hilos de la urdimbre, creando el espacio por donde pasa la lanzadera de un lado al otro del telar.

Dentro de la lanzadera viaja el hilo de la trama, que cruza horizontalmente la urdimbre. Después de cada pasada, el tejido se compacta para mantener una estructura uniforme y firme.

Este proceso se repite cientos de veces hasta completar cada paño.

El cruce entre urdimbre y trama es lo que finalmente transforma los hilos en tejido.

6. La importancia de un tejido compacto

Uno de los aspectos que buscamos en nuestros ponchos es una terminación compacta y firme.

La mezcla de alpaca y oveja, junto con la densidad conseguida durante el tejido, permite obtener una prenda abrigadora sin necesidad de ser excesivamente pesada.

Esta estructura cerrada también ayuda a que las gotas de agua permanezcan sobre la superficie y escurran con mayor facilidad, otorgando a nuestros ponchos su característica repelencia al agua frente a humedad, neblina y lluvias suaves.

7. Terminaciones hechas a mano

Una vez terminado el tejido, todavía queda trabajo por hacer.

Se revisan las uniones, bordes, botones, capuchas, flecos y demás terminaciones correspondientes a cada modelo. También se controla que la caída, dimensiones y estructura del tejido sean correctas antes de considerar terminada la pieza.

Las pequeñas variaciones propias del trabajo manual son parte de la identidad de cada poncho.

Una prenda que requiere tiempo y oficio

Nuestros ponchos no salen de una línea de producción automatizada.

Detrás de cada pieza hay selección de fibras, preparación de hilados, planificación del diseño, urdido, montaje del telar, cientos de pasadas de lanzadera y terminaciones realizadas por manos expertas.

Es un oficio que combina técnica, experiencia y tradición textil.

Por eso, cuando eliges un poncho Calafate Austral, no estás llevando solamente una prenda: llevas el resultado de un proceso artesanal construido hilo a hilo.